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Escasez hídrica y emergencia agrícola: ¿Qué son estos decretos?

Falta de lluvias, alta demanda de agua y baja disponibilidad, hacen que se deban tomar medidas más radicales para la gestión del recurso. Para ello, la autoridad cuenta con distintos mecanismos, como la promulgación de decretos para declarar zonas de emergencia agrícola y de escasez hídrica.

Así, además de haberse declarado emergencia agrícola en varias comunas del país; las regiones de Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana tienen parte de su territorio bajo decreto de escasez hídrica, acción que permite a las autoridades distribuir de mejor manera el agua disponible.

Para entender mejor estas medidas, a continuación entregamos un resumen de qué es y cómo actúa un decreto de este tipo.

¿Qué permite un decreto de escasez hídrica?

  • Redistribución de aguas
    Si no hay acuerdo entre los usuarios, la DGA podrá redistribuir las aguas para reducir al mínimo los daños generados por la escasez.
  • Extracción de aguas superficiales
    La DGA podrá autorizar extracciones de aguas superficiales o subterráneas, con mayor facilidad que en un período normal.
  • Distribución de cauces
    En las corrientes naturales o cauces artificiales en que aún no se hayan constituido organizaciones de usuarios, la DGA podrá hacerse cargo de la distribución.
  • ¿Y si un propietario de derechos se ve afectado?
    Todo propietario de derechos que reciba menor proporción de aguas que la que le correspondería, de acuerdo a la disponibilidad existente, tendrá derecho a ser indemnizado por el Fisco.

¿En qué consiste un decreto de “emergencia agrícola”?
Un decreto de este tipo permite entregar recursos económicos a los agricultores para que puedan enfrentar las dificultades ocasionadas por la sequía u otros eventos.

¿A qué se debe esta escasez?
Las causas de la escasez de agua tienen su origen en la “sequía meteorológica” que se vive en varias áreas del país, también llamada “megasequía”, que en el caso de la región Metropolitana ya tiene una duración de diez años. A esto se suma un uso poco eficiente del agua y la creciente demanda de agua proveniente de la agricultura destinada a la alimentación.

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